GASOLINAZO: EL BUCHE SE LLENÓ DE PIEDRITAS

“Aconsejar economía a los pobres es a la vez grotesco e insultante.

Es como aconsejar que coma menos al que se está muriendo de hambre.”

Óscar Wilde

 

Aída Espinosa Torres

No es el alza a la gasolina lo que tiene enojado a los mexicanos; es el cinismo, es el cúmulo de despropósitos y conductas abusivas de nuestro gobierno en el que ha incurrido desde mucho tiempo atrás. Más de uno se pregunta: ¿Dónde está ese dinero que arrojó todos estos años nuestra gallina de los huevos de oro?

A la espera de un nuevo incremento en la gasolina para el mes de febrero y un acuerdo para el “Fortalecimiento económico y la protección de la economía familiar” los precios han aumentando indiscriminadamente. Los comerciantes de la Central de Abastos en la CDMX, calculan que los precios se eleven entre un 10 y 15 por ciento. Doña Mari, quien vende comida en un mercado de Tacubaya nos comenta: “yo compré la caja de aguacate 20 pesos más caro, la papa hay desde $5.00 pero la calidad no es buena, el gas de un solo golpe aumentó $50.00, lo peor es que suben y no dejen de subir, en algunos lugares la tortilla de $12.00 ya te la venden en $14.00”.

 

Lorenzo Mejía, presidente de la Unión Nacional de Industrias de Molinos y Tortillerías, ya anunció que será a fin de mes cuando se haga efectiva el alza en el precio oficial del kilogramo de tortilla, entre un 22 y 30%. “Los precios van subiendo poco a poco sin que la gente se dé cuenta; por ejemplo los productos Marinela aumentaron entre uno y dos pesos; los cigarros, también están más caros, pero muchos ni entrados, lo pagan y ya. Así se va ir incrementando todo sin que se sienta, lo que me pregunto es: ¿Dónde se va todo lo que recaudan del IVA y del IEPS? Las calles están horribles, no hay alumbrado, yo creo que eso es lo que enoja más”, nos comenta Fernanda, encargada de una tienda en Avenida Revolución.

 

Para Fernanda el asunto del aumento de la gasolina no es lo que indigna más, porque Felipe Calderón elevó más el precio de la gasolina en su sexenio, que Peña Nieto, sino es una serie de equivocaciones, las que han afectado al pueblo.

Lo incomprensible es que en medio de esta crisis la Cámara de Diputados aprobó pagar más de 256 millones de pesos para cubrir vales de gasolina, despensa y alimentación para los legisladores federales y otras áreas de San Lázaro.

 

Entonces ¿Por qué no aplicaron el consejo de “La corcholata”?: “quien tenga coche que lo mantenga”.

 

Cuáles son las explicaciones del gobierno para implementar esta “medicina necesaria, pero dolorosa como los partos”: Por un lado, para responder a los precios elevados del combustible a nivel mundial, para no subir los impuestos o no tener que quitar los programas sociales.

 

Un estudio del Instituto Belisario Domínguez del Senado de la República, apoya el sentir de los ciudadanos al afirmar que no sólo es la decisión de aumentar los precios de las gasolinas lo que mantiene enojado a los ciudadanos, sino que esta situación se debe a una serie de decisiones de ahora y del pasado: como privilegiar el uso del automóvil, no invertir en una mayor capacidad de refinación;  no corregir los niveles de gasto público, entre muchas otras.

Queda claro que el abuso y los actos fallidos en la clase en el poder es lo que mantiene enojado al pueblo, quien siempre termina  pagando los platos rotos y la  gasolina más cara.

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