INVEA: USO Y ABUSO DEL PODER

Crónicas negras Por Víctor M. Navarro

El Instituto de Verificación Administrativa es un organismo de terror contra la ciudadanía,  una instancia del gobierno de la Ciudad de México capaz de inyectar zozobra y abyección en los habitantes de nuestra tan querida como vilipendiada urbe.

Esta “chulada” de INVEA es un aparato represor cobijado  por las dizque buenas formas administrativas de una burocracia institucional dirigida a extorsionar de manera “legal” a todo aquel infractor de las sacrosantas reglas, señalamientos y reglamentaciones impuestas por nuestra “dictadura perfecta”.

Como perros de caza en busca de presa, observamos a los brigadistas/ verificadores olfatear, otear, entrometerse en cualquier reducto donde puedan ejercer su labor para implementar la “pureza administrativa”, la cual únicamente sirve para engrosar las arcas del gobierno capitalino.

Ejemplo uno.- El mes de julio del año pasado un operativo comandado por funcionarios de la Delegación Álvaro Obregón, la Secretaría de Seguridad Pública y el nefasto INVEA, levantó ambulantes en el barrio de San Ángel, en las calles laterales al mercado Melchor Músquiz.

Estas simpáticas autoridades con grupos de choque disfrazados de policías y trabajadores de limpia, arrasaron con los negocios y puestos callejeros, procedieron a decomisar la mercancía (ropa, uniformes, pantallas, relojes, enseres domésticos…) de comerciantes que tienen décadas en el lugar; acciones que por supuesto y para no variar se realizaron con prepotencia y violencia, ya sabemos las finas maneras de nuestra autoridad.

Los comerciantes han ido a preguntar por el destino de sus mercancías y al parecer nadie sabe, nadie supo: ni Delegación, ni INVEA responden, eso es por donde se vea un robo a todas luces.  Balance se dará a la tarea de investigar.

Dos.- En la calle de Kepler colonia Polanco, a la planta baja de un edificio arribaron simpáticos e imparables los verificadores del INVEA, tres hombres y una dama. Llegaron los ejemplares guardianes de la límpida administración debido a una queja ciudadana (no dijeron de quién); allí operaba una oficina y es un inmueble con uso de suelo habitacional.

Pero estos “servidores públicos” no llegan a recomendar, platicar, informar y orientar a la ciudadanía. Llegan con la pluma desenvainada a levantar su “puntual informe” que en dos o tres días se cristalizará en multa y ahora sí una recomendación para tener todos los documentos en orden o la espada de Damocles seguirá degollando causantes.

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