A TIRO DE PIEDRA: LA “IN-SEGURIDAD” INTERIOR

Por Julian Santiesteban

Mientras en el Congreso de la Unión siguen “discutiendo” la pertinencia de una ley de seguridad interior, que daría facultades al ejército para combatir la delincuencia en las calles y la iniciativa para crear un mando único policial ha quedado estancada también en el Legislativo federal, en todo el país la criminalidad está desatada y las entidades federativas han sido abandonadas por las corporaciones nacionales, a poco más de un año de que concluya la administración de Enrique Peña Nieto.

El presidente de la República prometió dar un nuevo impulso al combate al crimen organizado, destacando que la “guerra” declarada por su antecesor, Felipe Calderón Hinojosa, había sido equivocada; y aunque hubo resultados iniciales alentadores, como la intervención de las fuerzas federales en Michoacán, después de ello la oleada criminal no sólo no disminuyó sino que se fortaleció en todo el país.

Como mecanismo normativo y después de la matanza de estudiantes en Guerrero, el presidente envió al Congreso una iniciativa para crear un mando único policial en todo el país, el mismo modelo, por cierto, que propuso Calderón Hinojosa durante su administración y que fue rechazado por los legisladores del Partido Revolucionario Institucional (PRI); y como en este país, todo lo que toca la política tiende a degradarse, en el sexenio de Peña Nieto, fueron ahora los legisladores de Acción Nacional (PAN) y demás partidos los que le regresaron el “golpe” al priísmo, ante lo cual la iniciativa terminó en el olvido.

El incremento de la criminalidad en Quintana Roo, Veracruz y Chihuahua, que cambiaron de gobernador y partido en el poder –gobernaba el PRI y ahora lo hace el PAN- son tan sólo muestras de lo que ocurre en todo el país, pero no sólo en cuanto al incremento de los enfrentamientos armados entre criminales, sino también ante el evidente abandono de las fuerzas federales, que cuando llegan –como ocurrió recientemente en Cancún, Quintana Roo- lo hacen más para realizar rondines sin sentido y para tomarse fotos con turistas. Literalmente.

Ahora, en el Senado se debate una ley de seguridad interior en la que se faculta al ejército y la marina a combatir la criminalidad en las calles –aunque desde hace dos décadas lo han hecho-, pero con facultades extraordinarias a los cuerpos castrenses, que ha generado reacciones en organizaciones defensoras de derechos humanos; pero al final el tema es el mismo, ni el Legislativo aporta la normatividad necesaria para hacer de este país uno más tranquilo, ni el Ejecutivo logrón instrumentar alguna estrategia de combate efectivo; de manera tal que México es el mismo, igual de convulso, de inseguro, de estancado. Peña Nieto se irá, pero la criminalidad se queda, así se observa desde aquí, A Tiro de Piedra. Nos leemos en la próxima.

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