Plañideras: Las primeras actrices en el mundo

Por Arturo Ríos Ruíz

Una de las más curiosas y originales profesiones desempeñadas por las mujeres del antiguo Egipto, eran las plañideras, un oficio que consistía en que cuando una persona fallecía, eran las encargadas de constatar públicamente el duelo de los familiares. Lloraban como si sintieran al fallecido, que ni conocieron en vida.
Formaban parte del cortejo funerario, demostrando con su presencia el nivel de status que alcanzó en vida la persona por la que “lloraban”.
La manera en que manifestaban el dolor era variada: a través de lamentos, hasta gritos estentóreos y descontrolados, incluso dándose golpes en el pecho con fuerza.
Leemos en paseando por la Historia, que se echaban tierra en la cara, cabeza y cuerpo, o se jalaban los cabellos; es decir, ofrecían una gran actuación. Hay quienes afirman que fueron las precursoras del teatro.
Las señoras que ejercen esta “profesión”, convencen a muchos de los presentes en los funerales y hay hasta quien pregunta qué familiaridad tuvieron esas mujeres con el fallecido y otros conocedores de la costumbre, esconden sus risas.
Las plañideras o lloronas, también penetraron en los actos fúnebres de España que decían loas a los difuntos, y aunque la práctica se intentó prohibir en el siglo XV, ésta continúo hasta nuestros días. En México el oficio se popularizó con la llegada de los españoles.
Los ricos hispanos y los criollos igualmente adinerados, alquilaban a las plañideras para que lloraran con ganas a sus familiares que emprendían el viaje eterno, como símbolo de su poder económico y en la idea inútil que el dinero, compra todo.
El oficio de plañidera llegó a México entre los siglos XVI y XVII. A estas mujeres se les contrataba para que sus llantos limpiaran de pecados el alma del difunto o difunta y ayudaran en las tareas de atención de los asistentes al funeral o mostrar que las virtudes del fallecido o fallecida habían sido tales que congregaban en torno suyo a un buen número de lloronas.
En San Juan del Río, Querétaro, hasta hace un par de años se hacía un concurso de plañideras. Mujeres vestidas de negros con velos de encaje del mismo color cubriendo sus rostros lloraban ante un féretro vacío para competir por diez mil pesos.
Las plañideras, existen aún en Veracruz, Querétaro y Oaxaca, amén en pequeñas poblaciones de otros estados

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