Cuauhtémoc Conquistador

Por Arturo Ríos Ruiz

CDMX, 19 de abr. 2017.- El contingente español, reforzado por miles de indios aliados, llegó a Ixtapalapa, Moctezuma se bajó de las andas y causó una gran impresión a Hernán Cortés y a sus acompañantes, por el lujo inmenso que mostraba. Les despertó más ambición.
Reflejaba la riqueza del reino que recién descubrían, del penacho con finos adornos con hilos de oro salían bellas plumas de quetzal, flamencos y águilas, un medallón del sol del áureo metal en el pecho, al igual que las sandalias y el suave ropaje que mostraban la opulencia del poderío que pisaban.
Hernán Cortés, observador y astuto por naturaleza, adivinó el temor del jerarca mexica a través de sus ojos y desde ese momento se sintió triunfador y alzaba la voz; era imponente, sabedor que lo creían dios, además de que había sido informado de los miedos de Moctezuma.
El rey mexica le dio la bienvenida, le entregó ricos presentes e insistió en que regresara, le ratificó la entrega de un tributo suficiente a cambio de poner los ojos en otras tierras lejanas a Tenochtitlan.
En la comitiva sobresalían dos oficiales mexicas, Cuauhtémoc y Cuitláhuac, altos, serios y de mirada grave que reflejaban su desaprobación al entreguismo del tlatoani.
Bernal Díaz del Castillo no perdía de vista a Cuauhtémoc, por su recia figura y por su gallardía, que llamaban su atención; a ello se sumaban su piel clara, finas facciones, estatura sobresaliente y gran personalidad.
Moctezuma ordenó que Hernán Cortés y sus allegados fueran conducidos en andas al palacio de Axayácatl y el ibero instruyó a sus subalternos para que un buen número de guardias los protegieran a fin de evitar una celada.
Al llegar a Tenochtitlan, Cortés conoció sus aposentos; más tarde, guiado por Moctezuma por el Templo Mayor y otros palacios; admiraba las bellas construcciones, la limpieza de las calles y el orden que imperaba entre los habitantes, lo que le permitió comprobar que los mexicas tenían un sistema de gobierno de disciplina y control muy rígido.
Por ese motivo, Cortés, presa de la desconfianza y temeroso de sufrir un ataque, después del recorrido determinó retener a Moctezuma en el mismo recinto de Axayácatl, para evitar una acción bélica en su contra.
Se le trataba bien y se le explicó que la medida era precautoria, lo que entendió el soberano y hasta juegos de mesa indígenas, le enseñó al español con quien los disfrutaba durante largas horas del día. Así se iniciaba la Conquista de México. Continuará. Del libro Cuauhtémoc Conquistador.

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