Egipto busca agua, y no en el Nilo

Por Manuel Vázquez

El Cairo.- Con unos 95 millones de habitantes, Egipto intensifica sus esfuerzos para disminuir en lo posible su dependencia de las aguas del Nilo, del cual dispone actualmente de un flujo de aproximadamente 55 mil 500 millones de metros cúbicos anuales.
Aunque ese volumen se mantuviera estable, o incluso aumentara ligeramente, el país dispondría en la práctica de cada vez menos agua para la población dada su tendencia a incrementarse constantemente, así como al previsto crecimiento industrial.
Por si ello fuera poco, Egipto teme que el inminente proceso de llenado del embalse etiope Gran Renacimiento, sobre el curso del Nilo Azul, haga disminuir en buena medida el nivel del río en todo su territorio.
Por ello las autoridades de El Cairo se encuentran enfrascadas actualmente en un plan estratégico nacional para lograr un mejor aprovechamiento de los recursos hídricos con la participación de toda la sociedad.
Según el ministro de Riego, Mohamed Abdel Ati, el Gobierno implementa una  iniciativa que aúna en cuatro puntos centrales los esfuerzos para que el país no dependa exclusivamente del Nilo.
La primera línea de esfuerzos se refiere a la filtración de las aguas y purificación del drenaje industrial y humano con el propósito que éstas puedan emplearse en la agricultura en todo el país, para lo cual se han destinado mil millones de dólares.
Recientemente el ministro de Vivienda y Desarrollo Urbano, Mustafa Madbouli, dijo que su Ministerio planea terminar 46 plantas de tratamiento de aguas residuales de triple fase en el Alto Egipto (sur del país), desde las gobernaciones de Beni Sweif hasta Aswán en dos años.
Esas instalaciones, de conjunto, proporcionarán hasta 12 millones de metros cúbicos de aguas residuales tratadas por día.
Esperamos, dijo al respecto Ati, que gracias a los esfuerzos en el ahorro y uso eficiente de las aguas Egipto se convierta en el segundo país del mundo en cuando a capacidad de reciclaje de sus recursos hídricos, la cual alcanza actualmente el 40 por ciento.
Otra dirección de trabajo se refriere extender el uso de variedades agrícolas de consumo mínimo de agua, así como emplear sistemas modernos de regadíos y estimular a los campesinos para que adopten su uso.
“Las nuevas técnicas de riego significan que la producción se puede aumentar de 20 a 30 veces, a fin de garantizar reservas cuando sea necesario”, aseguró Ati.
El tercer punto está centrado en el desarrollo de nuevas capacidades hídricas, lo cual incluye ampliar el empleo de la desalinización de agua de mar y la creación de sistemas de embalse para acumular la -escasa- agua de lluvia que cae en las extensas zonas desérticas de Egipto.
La desalinización, sin embargo, requiere de mucha energía, y es por eso que estamos diversificando las fuentes de energía como la nuclear, solar, eólica e hidroeléctrica, añadió el Ministro.
En Egipto un metro cúbico de agua desalinizado puede costar entre 50 y 90  centavos de dólar, lo cual incluye los costos de construcción y mantenimiento de las instalaciones. En cualquier caso ello, acorde con Ati, ello es más económico que extender las tuberías desde el Nilo a partes distantes del país.
Hasta fines de 2017 Egipto producía cerca de 140 mil metros cúbicos de agua  desalinizada por día, volumen que aumentó a principios de 2018 hasta alrededor de 250 mil metros cúbicos con la entrada en operaciones de la planta Al Yusr en Hurghada (costas del Mar Rojo), una de las más grandes del mundo.
Al Yusr es una de las 16 centrales de desalinización que se construirán o mejorarán en cinco gobernaciones, de manera que en tres años la producción de plantas de desalinización actuales y futuras alcanzará los 700 mil metros cúbicos diarios.
Finalmente, la cuarta línea de acción se dirige a crear un entorno social adecuado respecto al uso óptimo de los recursos hídricos y preparar al pueblo mediante la educación formal e informal para que tome conciencia de la importancia del empleo eficiente del agua.
Así, aun cuando las aguas del Nilo permanezcan como el principal recurso hídrico del país, el futuro de los egipcios promete ser algo menos árido.

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